Consentimiento informado

El consentimiento informado es un mecanismo desarrollado para salvaguardar la seguridad de los participantes en la investigación y respetar su derecho a quedar fuera de ella. Se trata de un mecanismo tomado de las ciencias biomédicas y que se basa en la un proceso por el cual se explica a los participantes en la investigación los detalles del proyecto, se les solicita su participación y el consentimiento para incluirlos (NESH 2001).

La negativa a participar (Hudson y Bruckman 2002) o la imposibilidad práctica de obtener el consentimiento (Sudweeks y Rafaeli 1996) es razón suficiente para que una investigación no se desarrolle; de ahí que el consentimiento informado se convierta en uno de los mecanismos fundamentales, si no el principal, del proceso formalizado de la ética de la investigación en ciencias humanas y sociales.

Los procedimientos y protocolos propuestos para la obtención del consentimiento informado varían en función de cada disciplina y metodología específica y se encuentran incluso notables diferencias entre unos países y otros. La realización de encuestas o entrevistas constituyen contextos de investigación diseñados y controlados por el investigador, claramente identificados como contextos de estudio. Por ello, el consentimiento informado es concedido por los participantes de manera explícita o implícitamente (en el caso de España, por ejemplo) cuando aceptan responder a las preguntas.

La observación participante presenta algunas particularidades porque no resulta sencillo obtener el consentimiento informado de todas las personas con las que de una u otra forma el investigador entra en contacto, y además se corre el riesgo de que sea un procedimiento demasiado intrusivo y distorsionador. Teniendo en cuenta la singularidad de la etnografía, y particularmente de la observación participante, la American Anthropological Association proponía en la versión de su guía ética de 2012 una formulación flexible y gradual para la obtención del consentimiento informado.

La AAA entiende el consentimiento informado como un proceso dinámico y continuo a lo largo de la investigación que debería iniciarse desde el diseño del proyecto para continuar a través del diálogo y la negociación con quienes estudiamos. Dada la naturaleza de este proceso, este no implica o requiere necesariamente y en todos los casos de un formulario específico escrito o firmado: “Es la calidad del consentimiento, y no su formato, lo que resulta relevante” (AAA 1998: 3).

Las recomendaciones de la American Anthropological Association se adaptan a las condiciones de un trabajo de campo intensivo, permitiendo que el investigador pueda tejer las redes de confianza al mismo tiempo que informa a sus sujetos de los objetivos de su proyecto, en un proceso que suele ocupar tiempo y energías y que no siempre termina con un protocolo formalizado, sino que puede consistir en un consentimiento tácito que se logra a lo largo de la investigación.

Mann y Steward (2000) insisten en que, en estas circunstancias, lo que importa es la calidad del acuerdo, y no tanto si este se obtiene por escrito o verbalmente. Esto no significa decir que no sea necesario explicitar los objetivos de la investigación ante el colectivo estudiado durante el trabajo de campo. Significa que el consentimiento informado debe entenderse como un pacto que se consigue a través de la relación que el etnógrafo mantiene con aquellos con quienes investiga.

Aún cuando el investigador o la investigadora puedan haber logrado el acceso al campo, esto no implica que hayan obtenido un consentimiento general para registrar todo lo que acontece, en cualquier momento, circunstancia y de cualquier persona. A lo largo de su trabajo se enfrentará con situaciones en las que de una u otra forma no se le permitirá el registro, se le plantearán dudas sobre la honestidad de registrar lo que presencia, o se le pedirá que no registre o que proteja el anonimato de los actores en determinadas circunstancias que consideran especiales. En estos casos, y como norma general, deberá respetarse el compromiso y la voluntad de los participantes.

Ahora bien, pese a la importancia concedida al consentimiento informado, las guías éticas suelen proponer una excepción: cuando la investigación se realiza en espacios públicos no es necesario solicitar permisos para realizar la investigación. El Comité noruego para la ética de la investigación (NESH) señala explícitamente la posibilidad de investigar en espacios públicos sin informar ni solicitar consentimiento:

“la observación en espacio públicos, calles o plazas, puede ser desarrollada normalmente sin informar a quienes están implicados” (NESH 2001: 12)

Ese principio se hace extensible a los medios de comunicación social como la prensa, la radio o la televisión. El carácter público o privado de los espacios y/o de las interacciones se convierte en un elemento clave en la toma de decisiones de la investigación ya que la categoría pública del espacio determinará si es necesario informar a los involucrados y solicitar su consentimiento.

Hay, sin embargo, dos aspectos que modulan esa excepción: (i) el tipo de participación del investigador en esos espacios y (ii) el tipo de registro que realiza. Si el investigador interactúa con la gente durante la investigación, aunque ésta se realice en una plaza pública, debe solicitar el consentimiento informado; y si el tipo de registro que se realiza es permanente, como grabaciones de audio o de video, debe al menos informarse a las personas de que están siendo grabadas (NESH 2001).

Referencias
AAA. (1998). Code of Ethics of the American Anthropological Association: American Anthropological Association.

Hudson, J. M., & Bruckman, A. (2002). IRC Francais: The Creation of an Internet-Based SLA Community. Computer Assisted Language Learning (CALL), 15(2), 109-134.

NESH. (2001). Guidelines for research ethics in the social sciences, law and the humanities. Norway: The National Comittee for Research Ethics in the Social Sciences and the Humanities (NESH).

Sudweeks, F., & Rafaeli, S. (1996). How do you get a hundred strangers to agree: Computer mediated communication and collaboration. Computer networking and scholarship in the 21st century university, 115-136.

Notas

(1) En Canadá existen los ‘Research Ethics Boards’ (National Research Council, Canada), en el Reino Unido los ‘Learning and Teaching Support Networks’ subject centres and internal Academic Standards and Policy committees’ y en Australia encontramos el National Health and Medical Research Council (Australia) y el Australian Research Council.


Texto tomado de: Estalella, A. (s/d). Dilemas morales y desafíos empíricos, en Estalella, A. Etnografías de lo digital. Una monografía metodológica (s/d).

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