Investigación con menores

La población menor de edad requiere de unas cuidados y prevenciones éticas especiales cuando forma parte de nuestras investigaciones; en términos generales ha sido difícil de investigar tanto por razones metodológicas como por razones éticas. Se ha asumido que los métodos convencionales no funcionan con menores al señalar las dificultades de una entrevista debido a la relación desigual implícita entre un adulto (investigador) y un menor. Para solventar esos problemas se han ensayado metodologías más participativas, Samantha Punch (2002) recurre por ejemplo a metodologías audiovisuales como el dibujo o la toma de fotografías por parte de los participantes con el fin de evitar las entrevistas.

Al mismo tiempo la consideración social generalizada de los menores como una población especialmente vulnerable que carece de completa autonomía (al menos legalmente hasta los 18 años en muchas geografías) obliga a tomar precauciones especiales. No se puede solicitar simplemente una entrevista a un menor de edad como ocurre en el caso de un adulto, por ejemplo. Se asume de manera generalizada que es necesario el consentimiento informado de los padres o tutores del menor (Morrow y Richards 1996).

El punto de partida es la asunción de que un adulto y un menor son personas distintas: los menores constituyen una población especialmente vulnerable incapaz de tomar sus propias decisiones que dependen de un adulto hasta alcanzar su mayoría de edad. La orientación general es por lo tanto que las investigaciones sociales con menores de edad (y por tal se entiende aquellos con menos de 18 años) debe extremar las precauciones.

Virginia Morrow (2008) especifica cuatro razones para tomar esas prevenciones: los niños tienen competencias diferentes a los adultos; son vulnerables a la explotación por estos últimos; la diferencia de poder entre adulto y menor puede ser problemática y, finalmente, el acceso habitual a través de la escuela y porteros adultos plantea problemáticas específicas en relación con el consentimiento informado.

Tradicionalmente, el acceso a los menores no ha resultado sencillo y se ha realizado a través de instituciones como escuelas o asociaciones que hacen la labor de porteros y garantes del bienestar de los menores (Alderson y Goodey 1996). Se les pide la participación y a través de esas instituciones se accede a los responsables (padres, madres, tutoras) a quienes se solicita el consentimiento informado.

Hay dos aspectos generales sobre la investigación social con jóvenes. El primero se refiere a la participación de los menores en la toma de decisiones. Tymchuk (1992) propone una distinción que ilumina la diferencia que hay entre el consentimiento informado por el cual un adulto acepta participar en una investigación y el asentimiento, concepto que se refiere al proceso por el cual un adulto permite que un menor a su cargo tome parte en una investigación y este último lo acepta. En ese sentido Virginia Morrow y Martin Richards (1996) señalan la necesidad de que los niños y adolescentes tomen parte también en esa decisión y puedan eximirse de la investigación aunque sus padres hayan dado la autorización para ella.

Una segunda reflexión crucial pone patas arriba lo dicho hasta el momento al cuestionar la distinción que se establece entre menores y adultos. Samantha Punch argumenta en ese sentido que “la investigación con chicos es potencialmente diferente de la investigación con adultos debido principalmente a las percepciones que los adultos tienen de los menores y de su posición marginalizada en la sociedad pero no porque los chicos sean inherentemente diferentes” (Punch 2002: 337). Virginia Morrow sigue ese planteamiento al considerar entonces necesario que las investigaciones sociológicas cuestionen las mismas concepciones de lo que constituyen los niños y adolescentes (menores). Se trata de tomar a los menores en serio y ser capaz de comprender sus mundos sociales en sus propios términos.

Referencias
Alderson, P., & Goodey, C. (1996). Research with Disabled Children: How Useful Is Child-Centred Ethics? Children & Society, 10(2), 106-116.

Morrow, V. (2008). Ethical dilemmas in research with children and young people about their social environments. Children’s Geographies, 6(1), 49-61.

Morrow, V., & Richards, M. (1996). The Ethics of Social Research with Children: An Overview. Children and Society, 10, 90-105.

Punch, S. (2002). Research with Children. The Same or Different from Research with Adults? Childhood, 9(3), 321-341.

Tymchuk, A. J. (1992). Assent processes. In B. Stanley & J. E. Sieber (Eds.), Social Research on Children and Adolescents: Ethical Issues. London: Sage.


Texto tomado de: Estalella, A. (s/d). Dilemas morales y desafíos empíricos, en Estalella, A. Etnografías de lo digital. Una monografía metodológica  (s/d).

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