Historia Ética de la Investigación

Desde la década de los ochenta las ciencias sociales se han embarcado en un creciente debate sobre la responsabilidad que tienen en sus investigaciones frente a aquellos que participan en ellas y la sociedad en su conjunto. La reflexión sigue la senda que las ciencias biomédicas abren tras la Segunda Guerra Mundial, cuando en los juicios de Nuremberg se produce un profundo cuestionamiento de las infames aberraciones producidas por científicos que han experimentado con personas en los campos de concentración como en las décadas siguientes a ellas en grandes experimentos que en EE UU se realizan con personas (por ejemplo el Tuskegee Institute Study) (Pence 1990).

Esa primera reflexión visible la enorme responsabilidad que los científicos tienen con las personas que participan en sus investigaciones en el ámbito de las ciencias biomédicas y comienzan las discusiones sobre los modos y mecanismos para institucionalizar la responsabilidad que tienen la investigación con sujetos humanos. Y esa preocupación se extiende y amplía a las ciencias sociales en las décadas siguientes, y comienza a tomar forma institucional en la década de los setenta.

Aunque la investigación social difiere en muchos aspectos de la que llevan a cabo las ciencias biomédicas, comparte con ellas un aspecto crucial: producimos conocimiento sobre personas y con personas. A menudo tenemos entre nuestras manos pedazos extremadamente valiosos de la vida de los otros: entrevistas, relatos de sus vidas cotidianas, documentos personales, imágenes privadas, confesiones íntimas… Nuestra mera presencia como investigadores/as, las prácticas que utilizamos para producir conocimiento o los resultados que después derivan de ello pueden dañar, aunque sea de manera involuntaria, a aquellos que han participado y nos han ayudado a producir ese conocimiento.

La primera reflexión que se plantea desde la ética de la investigación señala la responsabilidad que los investigadores sociales tienen en evitar que sus acciones perjudiquen a aquellos que forman parte de sus investigaciones y que les han ayudado, de una manera u otra, en ellas. Buena parte de esta reflexión se encuentra recogida en los códigos y guías éticas de la investigación elaboradas por distintas disciplinas en las últimas décadas.

El código ético de la American Anthropological Association (AAA), por ejemplo, señala de manera genérica que las antropólogas (y los antropólogos) deben evitar daños a las personas que participan en sus investigaciones y velar por su integridad, su autonomía y su dignidad. La reflexión en esta disciplina sobre la responsabilidad ética de los investigadores se intensifica cuando algunos antropólogos son acusados de trabajar al servicio del ejército estadounidense y otras agencias de seguridad de ese país en la década de los setenta. Un problema que en la primera década del siglo XX ha vuelto a plantearse con la presencia de antropólogos al servicio del ejército de Estados Unidos (Kovalinka, 2010).

Al igual que otras guías y códigos éticos, el que la AAA mantuvo hasta recientemente señala cuatro ámbitos distintos donde se plantean formas específicas de responsabilidad para los investigadores e investigadoras: en la realización del trabajo empírico y ante las personas que constituyen nuestro objeto de estudio (y los animales también); frente a los colegas de profesión, la propia disciplina y la academia; ante los alumnos y, finalmente, ante la sociedad en su conjunto.

En Europa, a mediados de los noventa el Comité Noruego para la Ética de la Investigación (NESH, en sus siglas en inglés) elabora también su propia guía en la que distingue dos categorías de conflictos principales, los que se refieren a la integridad de la propia investigación (que puede verse comprometida por diversas razones) y los conflictos de intereses entre el investigador y los participantes en la investigación.

Referencias
Kovalinka, N. (2010). Dilemas éticos en antropología. Las entretelas del trabajo de campo etnográfico. In M. del Olmo (Ed.). Madrid: Editorial Trotta.

Pence, G. E. (1990). Classic Cases in Medical Ethics. New York: McGraw-Hill.

 


Texto tomado de: Estalella, A. (s/d). Dilemas morales y desafíos empíricos, en Estalella, A. Etnografías de lo digital. Una monografía metodológica (s/d).

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